The Olive Ridley Sea Turtle, a survival story /Tortuga golfina , una historia de supervivencia

Survivors on a half shell

 

Sea turtles are miraculous. First, they’ve been around since the late Jurassic, roughly 150 million years ago. Cohorts of the dinosaurs, sea turtles have survived through the challenges of eons, existing still today, where many others have ended their evolutionary run. Second, throughout the centuries and up till today, every living adult sea turtle has overcome the odds, existing as a consequence of chance, skill, and capability.  

For the Olive Ridley the threats each one of them faces in the course of its lifetime goes thus: First, deposited as a clutch of leathery, ping-pong ball-sized eggs into a nesting pit dug by its mother high on the beach, of the 50 to 170 eggs laid, roughly 20 percent will never hatch. Roughly a month and a half after having been laid, the surviving eggs hatch, and the young turtles, each small enough to fit in the palm of your hand, squirm to the surface, emerging from the sand, and making their desperate dash for the sea. Along the way, debris, pitfalls, crabs, frigate birds, raccoons, and other threats will claim roughly 50 percent of those who rose from the sand.

For those that actually reach the surf, they trade one set of threats for another, as they first face the repelling force of the waves, and then find a whole new host of predators awaiting them: Various fish, dolphins, sharks, and specially frigate birds, as the young turtles come to the surface for air. For their first few days of life, should they count themselves amongst the living, the vulnerable turtles swim frantically towards the water.

Ultimately, they will often look to settle in a patch of flotsam, preferably a patch of floating seaweed. Now for the next several months, they will seek to avoid those that would eat them, find that which they might eat themselves, and not fall to the pressures of challenging weather or unfortunate currents. In this phase, roughly 50 percent of those who reach the surf will perish.

 Ultimately, with the passage of years, the survivors will increase in size, from that of a dinner plate at year one to that of a coffee table, in the case of the olive Ridley, a decade or so later. With size comes some measure of protection. The only truly worrisome predators now are some of the larger shark species– bulls, tigers, and whites — and the occasional killer whale. At approximately 10 yesrs of age, the survivors will be old enough themselves to breed, and continue the cycle which their very existence heralds. Of those that began as eggs on a distant beach, now less than 10 percent remain, at least, those were the odds prior to significant human interference. 

Over the past century, and in particular in the last several decades, human endeavours, from beach development to plastic refuse to poaching, long lines, nets, and even noxious chemicals, including oil, have upped the ante for sea turtles, causing their survival rate to drop to around one percent or less, from each nesting cycle. It is this added human pressure which has pushed each of the eight sea turtle species into either a threatened or endangered state. For a while they have evolved to overcome a host of obstacles, the most recent has arisen so quickly and at such scale that the species find themselves overwhelmed. 

So let’s quickly recap this cycle of odds. Using a hypothetical nesting season, for females may nest multiple times in a single year, of 1,000 eggs, for sake of ease. 1000 eggs laid. 800 hatch. 400 make it to the water. 200 progress toward adulthood. 20 survive to breeding age — that is, without human interference. Two survive to breeding age with human interference. So a breeding adult sea turtle is the very embodiment of a long shot. It is the exception, not the rule. A jackpot. It is, in a very real sense, a miracle.

Want to help in the protection of the Olive Ridley sea turtle? Why don’t you join us for the Turtle Sanctuary experience tour? You can learn all about what Mazatlán is doing to protect these little guys

Never stop Exploring, see you next time.

 

 

Un Caparazón duro de Roer

 

Las tortugas marinas son milagrosas. En primer lugar, nos acompañan desde el Jurásico tardío, hace unos 150 millones de años. Compañeras de los dinosaurios, han sobrevivido al desafío de los siglos que aún existen, cuando muchos otros han terminado su carrera evolutiva. En segundo lugar, a lo largo siglos y hasta hoy, cada adulto de tortuga marina ha superado los pronósticos, y existen producto de la casualidad, la destreza y la capacidad 

A lo largo de sus vidas las tortugas golfinas enfrentan retos: Primero, son depositadas en forma de huevos del tamaño de pelotas de ping pong en un hoyo excavado por su madre en lo alto de la playa. De los 50 a 170 huevos puestos, un 20 % nunca saldrá del cascarón. Un mes y medio después de haber puesto los huevos, eclosionan los supervivientes y las jóvenes tortugas, tan pequeñas que caben en la palma de la mano, salen en masa a la superficie desde la arena en una carrera desesperada hacia el mar. En el camino: escombros, trampas, cangrejos, gaviotas, mapaches y otras amenazas vendrán por un 50 % de las que emergieron de la arena

Y las que realmente llegan al mar, cambian un tipo de peligro por otro, ya que primero enfrentan la repulsión de las olas, y luego encuentran nuevos depredadores que las esperan: varios peces, delfines, tiburones y aves marinas, al salir a la superficie para tomar aire. En sus primeros días de vida, en caso de estar entre las vivas, las vulnerables tortugas nadan frenéticamente hacia adelante

Una vez en el agua y como última instancia, se asentarán en restos flotantes. Preferentemente en algas flotantes. En los meses siguientes, tratarán de evitar a sus depredadores, encontrar lo que ellas mismas puedan comer y de no caer en las presiones del clima desafiante o de las corrientes desafortunadas. En esta fase, un 50 % de las que lleguen al mar morirán.

 A la larga, con el correr de los años, las sobrevivientes aumentarán de tamaño, pasarán del tamaño de un plato al tamaño de una mesa para café, al menos en el caso de esta especie, la golfina, más o menos una década después. El tamaño les da cierta protección. Los únicos depredadores verdaderamente preocupantes son algunas especies de tiburones –tiburón toro, tigre y blanco– y la ocasional orca. Al cumplir una década las sobrevivientes tendrán edad suficiente para reproducirse y continuar con el ciclo que requiere su propia existencia. De aquellos huevos en una playa distante, ahora quedan menos del 10 % al menos, esas eran las probabilidades antes de una intervención humana significativa.

En los últimos siglos, y en particular en las últimas décadas, la acción humana, como construcción en la playa residuos plásticos, caza furtiva, líneas de pesca, redes, y químicos nocivos, incluyendo el petróleo, han subido la amenaza para las tortugas marinas, haciendo caer la tasa de supervivencia a un 1 % o menos de cada ciclo de anidación. Es esta presión humana añadida lo que ha llevado a las ocho especies de tortugas marinas a estar amenazadas o en peligro de extinción. Desde hace mucho han evolucionado para superar una serie de obstáculos, pero el más reciente ha surgido tan rápidamente y a tal escala que las especies se han visto abrumadas

Repasemos rápidamente este ciclo de probabilidades con una temporada de anidación hipotética; las hembras pueden anidar varias veces en un año, 1000 huevos, para simplificar. Ponen mil huevos. Rompen el huevo 800. 400 llegan al agua. 200 llegan a ser adultas. 20 llegan a reproducirse, eso sin interferencia humana. Dos sobreviven la edad reproductiva con interferencia humana. Así, una tortuga marina en reproducción es la encarnación misma de una carambola. Es la excepción, no la regla. Una lotería. Es, en un sentido muy real, un milagro

¿Quieres ayudar a la protección de la tortuga golfina? Por que no nos acompañas a conocer el santuario tortuguero el Verde Camacho? pregunta por nuestro Turtle Sanctuary experience y podrás aprender mas del trabajo que se hace en Mazatlan para darles mas oportunidad de sobrevivir a estos pequeñas guerreras

Nunca dejes de explorar, nos vemos la que sigue.

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